martes, 19 de abril de 2016

Cada uno cuida de si mismo

¿Acaso crees que el terrorista ama a la humanidad?
¿Qué los mata  para salvarlos?

-El francotirador paciente.





Durante un día entero lo pensé.
Acabar con todo, desaparecer.
Ir hasta Méndez Álvaro 
y coger el autobús que me dejara más cerca de la costa,
con los 20 euros que me quedaban. 

Y caminar
y caminar
y caminar...
y romperme donde se rompen las olas.
Dejar de ahogarme.
Crecer.

Olvidarme hasta de sonreír,
para que alguien vuelva a enseñarme cómo hacerlo.

Y callar
y callar
y callar...
y llorar con la cabeza bien alta.
Separar los pies del suelo.

Ser tierra, mujer y redescubrir el sentido del tacto.

Quería dejar de estar triste.
Dejar atrás las caras apáticas de la gente.
No volver a escuchar la megafonía del Metro. 

Quería mi piel siendo mi piel sin otro cuerpo.
Olvidar la salud mental.
Curar lo mejor que quiera, 
convertir antiguas cicatrices en patrimonio de la humanidad.

No hay nada más humano que haber sangrado,
masticar el óxido y relamerse la sal de los labios.

Quería dar el discurso de despedida más corto de la historia.
Recoger todas las piedras que alguna vez me habían tirado
y edificar con ellas los pilares que me mantengan en pie.

Quería reírme en mi cara,
cruzarme la cara,
dar la cara ante mi;
y decir que no siempre tenía la culpa de lo que había pasado.

"No busco un mundo mejor, sé que cualquier otro de los posibles es aún peor que este".
En mi defensa diré que siempre elegí vivir.

jueves, 17 de marzo de 2016

Espuma de rabia en el café



Antonio Vega nunca explicó si la chica de ayer era también la del día anterior,
y la del anterior al anterior y la del siguiente.
Y en caso de que sí, qué tuvo que prometer para que volviera.

A veces el egoísmo es la única manera de pedirse perdón a uno mismo.
Si echo cuentas, ya no echo en falta nada, ya no me falta nada.
Salvó quizá hierro y algo de serotonina;
en realidad soy una blanda.

Creo que le debo algo a alguien.
Puede que un poema menos triste,
puede que nunca les debiera escribir.

Dar gracias es siempre buena señal.
Suele ser síntoma de que aún alguien se preocupa por ti.
De que queda algo a lo que agarrarse.
De que vale la pena estar tan vivo.

No le veo nada malo a perder, salvo quizá la salud.
Creo que todo el mundo lo ha experimentado en alguna de sus variantes.
No pasa nada si no todo pasa;
porque sí se olvida.

Nadie hablará de nosotros.
Me aferro a la certeza de respirar el mismo aire que otro ha exhalado,
el despiste de haber robado algún suspiro por error.
Deambulamos en espacios creados de recuerdos.

Espero que nunca me pidan explicar una mentira.
Espero que nunca me vean sangrar y antes de besarme la herida,
se paren a preguntarme si estoy vacunada del tétanos.

Espero que nunca me tiren de la lengua solo para acabar usándola como soga.
Que abrazar y estrangular implican los mismo, pero con distinta rutina.
Que si aprieta no es el tuyo, ni el de tu vida.

Sólo me pongo seria para escribir,
por eso siempre me marcho cuando las cosas se ponen serias.

viernes, 11 de marzo de 2016

Estamos esperando a Godot




Perdón por llegar tarde, pero no pedimos nacer.

Que se me lleven los cuervos, cuanta más gente conozco menos humana me siento.
Hablar,hablar,hablar...
Como si mis palabras fueran un libro de instrucciones.
Como si nunca me hubieran enseñado a mentir.

Repito la misma canción de seguido,
pero lo que a mí me duele no se pega.
No soy quién para juzgaros, pero que nos quiten lo opinado.

Sé que tengo unas ganas preciosas,
pero por favor, dejad de empeñaros en quitármelas.
Quizá llegue a vieja pero jamás seré adulta.
No me deis por muerta hasta que llame para reírme de lo que os habéis perdido.

No me gritéis, que por decirlo más alto no lo estáis diciendo más claro.
Cerrad la boca, las heridas abiertas me dan derecho a pasar.
De vosotros.

La vida a nivel supervivencia, no miro atrás por miedo a los libros a medias.
No eres tú quien pisa la ciudad, es ella la que te pasa por encima.

No sé si realmente me conozco
o simplemente me acoplo a la opinión que el resto tiene sobre mí.
Y aún se me exige que vaya por la vida con una puta sonrisa,
como si alguien estuviera a punto de hacerme un favor.

No sabemos nada y aquí seguimos,
fingiendo que lo sabemos todo,
demostrando que somos los putos amos de la mediocridad humana.
Un par de hostias les daba a vuestros cánones de belleza.

Cría cuervos y la gente dirá que han sacado tus ojos.
Eso deben de pensar mis padres.

Ojalá mirlos.
Ojalá que esta sensación de eternidad sea precisamente la que me lleva a la tumba.


lunes, 15 de febrero de 2016

Estenopo



Esta noche he soñado contigo,
ha sido lo más parecido a que me aplasten la cabeza contra el suelo.
Yo que siempre tengo las defensas bajas,
las marcas de mi piel no dejan de ser una señal luminosa de "abróchense el cinturón".
Tú con toda esa violencia sin sujeto ni predicado,
sin saberlo,
lo único que queda en la cama son los restos de sueño.

Derrota e inestabilidad.
Esta noche yo era la única diciendo : "Bonita, yo te quiero".
Me habría gustado acariciarme el pelo
pero tenía las manos ocupadas en un terremoto magnitud 9,5
para no dejar testigos.

El subcosciente tiene sus propios sentimientos.
Me siento como si me hubieran dejado bailando en una discoteca a oscuras
y me estuviera abriendo paso a cóctel molotov.
Anoche soñé contigo.
Todo es tan real entre el sueño y la vigilia del insomnio,
creo que aún tengo un mordisco de tu risa.

Se aprende con los daños,
el folio es una cuchilla que no mancha.
Anoche escupí al paredón de fusilamiento,
nunca algo salido de mi boca me ha reflejado mejor.

Te quería más cuando estaba segura de que tú a mí también.
Otros menos que tú ya lo intentaron y salieron más vivos.

Perdón por la hemorragia, pero te echo de menos.

Te quiero,
la culpa no es de nadie,
me sale sin querer.


martes, 9 de febrero de 2016

Subtítulos




Una geisha degradada, así me sentía esta mañana.
Como si aplicar una capa de maquillaje sobre la piel fuera capaz de ocultar los sentimientos.
El negro es mi color feliz.

Un globo de fiesta cogiendo polvo en alguna esquina.
Desinflada, como si alguien me apretara los pulmones en busca de fe de vida.
Si el frío de la calle, si los copos de mis ojos.

Una náusea, una perra flaca intentando hincarle el diente a sus propios huesos.
Como guardar cada lágrima para recordar que ya una vez morí de sed y sobreviví.
Porque hierba mala no muere, porque larvas es otro estado de vida.

Una punta de iceberg, superficial.
Como congelar el tiempo a la espera de su adiós.
Manos escarcha interpretando el amor de titiriteros titiritando de frío.

Una generación del todo a cien, del siempre a cien.
Como dar las gracias por enamorarte de mis ojeras.
Como tú hablas de mí, me gusto hasta yo.

Que la tristeza no se puede contar ni sujetar con los dedos
pero ser feliz es como correrse o salir de fiesta.
Siempre sale mejor cuando es compartido con alguien.

Todos los días son buenos, sólo que a veces nos quieren enseñar algo.
Esta mañana era yo.
Una rave de cicatrices con subtítulos para tu cuerpo.

Que no es vuestro cielo, es mi infierno lo que me preocupa.

domingo, 17 de enero de 2016

Estoy a 30 minutos de ahí, llegaré dentro de 10



Jamás me atrevería a compararos con él,
decir que es único me convertiría en una mentirosa,
torres más altas cayeron. Eso debe pensar la Torre Picasso a la sombra de un Skyline iluminado.
Fue toda una casualidad planificada, quizá debí haberle dicho "llevo más de un rato esperando".
Sé que él piensa que llegué seis meses tarde y aun así me daría cinco minutos más de cortesía.

Nunca seréis él.
Podéis intentar fijar la mirada en la misma peca donde la fijo él, pero sus ojos se clavaran siempre a dos escalofríos más profundos que los vuestros.

Nunca cantaría vuestras canciones como me gusta dejarme en ridículo con las suyas y jamás me haría pequeña en vuestros brazos, que ya tengo tres casas, porque no me dejaríais pasar sin permiso. Porque no me dejaría, porque la jaula se ha convertido en balcón.

Podéis intentar que sea sincera pero solo él sabe que miento. Nunca os pediré un abrazo o intuiréis que estoy sonriendo cuando ni siquiera me estáis viendo. No querré preguntaros si estáis dormidos, ni querré pasar más de ocho horas con vosotros durmiendo.

No sabríais hacerme reír y jamás os permitiría que me dijerais que no llore. Podríais dar la cara por mi pero no os la partiría a besos. Nunca sería el perro de Pávlov con vuestro nombre.

La música es solo música con vosotros,
el café sabe descafeinado sin él,
el tabaco es solo un vicio con vosotros
y aunque durmiera con vosotros, le daría los buenos días a él.  

Jamás os compararía con él
y no porque sea injusto para vosotros,
sino porque jamás compartiría con vosotros su nombre.

sábado, 9 de enero de 2016

Paracetamol Is The New Black




Las salas de espera de los hospitales,
literalmente un par de metros cuadrados hasta los topes de cuerpos descomponiéndose lentamente.
El único lugar donde todos se permiten ser vulnerables y realmente humanos.
A nadie le cuesta tender un kleeneex, apretar una mano, sostener una cabeza...en resumen, ser solidarios.

Humanos, que es lo que somos, por mucho que finjamos ser poco más que máquinas intentando imponer la ley de nuestro cuerpo a la fuerza de la vida. La verdad es que el ritmo de vida nos sobrepasa, el estilo de vida del que tanto presumimos y que tantos años de evolución nos ha costado alcanzar nos está matando. La moda nos contamina, la comida nos contamina, el mismo aire que respiramos está contaminado. Pero no hay que preocuparse, todo va bien, sino que se lo pregunten a nuestros políticos.

Somos una sociedad sintética.
Donde para comer fresas no hace falta que sea verano y si algo va mal no pasa nada, tiramos de cirugía estética. A veces me pregunto si sacarán tanto implante de tetas de las que le sobran a un niño con sobrepeso. El Ying y Yang.

Spinning, lifting, yoga...qué putada no llegar nunca a ver tu cara con 60 años. Prefiero llegar a los 40 con la tripa llena del peso que genera una vida plena, a acabar sentada a los 80 con los glúteos de Jennifer López en una silla de ruedas.

El culto al cuerpo frente la defensa a la cultura.
Paraos a pensar por un momento que El David tenía el pene del tamaño de un cacahuete,
claro que igual por eso lo hacéis.

Seguid así y lo único que dejaréis para el recuerdo serán vuestros implantes, extensiones, dentaduras postizas y uñas de porcelana. Seguid así, ya me voy yo a atentar contra las salud, a beber cerveza hasta que se me hinche la tripa y a quemarme el paladar por no esperar a que se enfríe la pizza.

Total, ''polvo eres y en polvo te convertirás''...
por mi parte prefiero a Quevedo, porque sí  ''polvo serán, mas polvo enamorado''.