miércoles, 23 de septiembre de 2015

Brindis por la sed



Puede que una mañana sea el café el que nos traiga flores.

Me parece justo vivir esperando lo impensable,
hacer lo que quiera con mi tiempo es lo que me hace inmortal.
Vivir el pasado, agradecer el presente y viceversa.

He convertido mis heridas en salidas de emergencia,
dicen que meter el dedo es otra forma de cerrarlas.
Pero tengo los de una mano cruzados para contar mentiras y los de la otra buscando suerte.
Se me ha olvidado cuál es cuál y ahora tengo 10 balas perdidas que tiran a buscar las cosquillas.

Hace media hora que soy solo una caja torácica,
coraza de huesos astillándose contra estos pulmones sin aliento
que guardan los primeros huracanes del próximo verano.

Vaciarse de vida,
soltar toda la lluvia.
Yo verme y no volver a quitarme la vista.
''La cura para todo es el agua salada: sudor, lágrimas y el mar''.
Catarsis intentando ser lo suficientemente fuerte para calar la plenitud.

El mundo tiene su propia forma de escupirnos con vergüenza.

A veces poner el grito en el cielo es de cobardes,
nunca ha sido culpa suya nuestra incapacidad para saber estar a la altura.
Soy un buen ejemplo de que los errores hay que reconocerlos.
No me limito a tropezar con la misma piedra, sino que necesito guardarla con cariño
para cuando necesite que vuelvan a romperme la cabeza.

Porque he convertido todas mis heridas en salidas de emergencia
y ''el tiempo. todo. locura''.

lunes, 24 de agosto de 2015

Alergia al veneno




''No one's gonna take me alive''
Muse (Knights of  Cydonia)



Fui tan estúpida de pedir permiso para entrar en la jaula
antes de quedarme encerrada.
Soy el cuervo que se sacó los ojos 
para servir de ejemplo a todos los demás.
Ya no me creo las mentiras, ni si quiera las mías,
prefiero el ciento volando si uno de ellos soy yo.

Uso el amor como excusa para todo, incluso para las guerras.
Porque primero el drama y después el sexo;
no me preocupa, todo se supera  supura.

No es que sea mala, es que me aburro fácilmente.
Por eso siempre juro que me he enamorado, hasta que llega el siguiente.
Lo de ser gilipollas no me venía de serie
pero una vez pasó de verdad, me enamoré,
y desde entonces esta cara de tonta.

Cojo los cubatas igual que abrazo,
dando gracias y sin pedir permiso.
Armada de intenciones,
siendo siempre la primera causar el menor daño
y no dejar rehenes. 

Nunca echo una mano a no ser que al final haya otras esperando.
y que no me suelten.

Es de cobardes hablar de vértigo 
y declarar en ruinas las cornisas de todos los demás.

Huele a mortalidad desde hace años,
a buenas intenciones en descomposición.
Los deseos no se cumplen soplando velas,
quedarse quieto es a veces peor que retroceder.

Gritar sería lo último que haría si me doliera.
Os estrangularía toda una vida con vuestras propias manos
y aun así lo que os mataría es saber que soy culpable
y no podéis señalarme con el dedo.


domingo, 16 de agosto de 2015

Si vas a portarte mal, llámame.








''...y que el dolor es una inversión, que te hace crecer, que te hace mejor
porque a follar bien se aprende follando y a amar bien, en el desamor.
Pero en el desamor bien llevado, sin caer en la culpa y el sentimentalismo
porque el sentimentalismo es egoísta y siempre te hace más victima, más perjudicado,
más desgraciado y a la vez más importante que cualquiera.''

-Emily Dickinson/ Yo folle contigo



Para él, porque nunca sé cuando me va a besar
y por eso todos los besos son de despedida. 



Querría haberle dicho tantas cosas 
y todas se resumirían en una: no te vayas.
Pero el alcohol nunca es el momento oportuno
y no fui capaz de ponerme frente a él
y decirle que ''querer es poder'' 
y que yo le quería por todos los que alguna vez 
le habían dejado de lado.

El tiempo pasa para todos,
pero siempre será el recuerdo más bonito 
del que jamás haya tenido que desprenderme.
Hay personas que llegan en el momento justo para salvarte de la vida.

No acabo de entender del todo eso de los amores ''no correspondidos''
o que fuerza externa decide lo que ''nos corresponde''.
Pero hay ciertas ocasiones y ciertas conversaciones 
en las que las palabras son lo de menos,
porque lo que en realidad buscamos es aquello
que nos haga sentir siempre un poquito más. 

Pensé que había llegado para recogerme antes de la caída,
aún a veces lo pienso,
y es que ''antes de rendirnos, fuimos eternos''.
A veces creo que sólo me presta sus alas como advertencia, 
sabiendo que yo solita puedo llegar a todos los ''castillos en el aire'' que quiera
pero que entonces no se responsabiliza de un solo metro de caída libre. 

Supongo que lo importante es abrir los ojos a tiempo
para que el impacto duela lo menos posible.
Hay dolores que no matan, pero son lecciones de por vida;
y es que lo que no te mata, te hace implacable.

Jugarse los recuerdos a bala o cruz.
Al final, sólo me sale quedarme con lo bueno.

Querría haberle dicho tantas cosas 
y todas se resumirían en una: Si te vas, llévame contigo.

Un pedo de violinista






Tenía ganas de tumbarme en un regazo y que me acariciaran el pelo,
ganas de que me llamaran pequeñita y sentir que lo era.
Tenía ganas de que me dijeran que nada iba a salir bien pero que de todo se sale.
Tenía ganas de ir a una discoteca sólo para bostezar.

Por un momento me sentí como ellas,
como una de esas chicas a las que es necesario proteger,
y tuve ganas de decir que llegaban 20 años de miedos tarde.

Ya no me conformo con vivir la vida o con vivir con los pies en el suelo,
pudiendo vivir todo el universo.

Que soy de las que tira la cerilla y no se gira a mirar si ha acabado en incendio.
Que los que bailan el agua acaban siendo polvo igualmente.

Tenia ganas de que alguien tirara de la capucha y me mirara a la cuenca vacía de los ojos.
Tenía ganas de no pensar en él cuando no estaba
y de que se diera cuenta por si solo de que todas las formas que me veía
estaban ahí antes de que se atreviera a mirar.

Estaba cansada y tan hambrienta que sólo tenia ganas de vomitar.

Después de un año sigo prefiriendo el paisaje al reloj,
por eso no me fío de los atajos ni los caminos cortos.
Sigo teniendo miedo, pero las luciérnagas continúan dando fe de vida
y he aprendido a dejar la oscuridad a oscuras.

No sé por qué salió mal, si hice todo lo necesario por saltarme las advertencias.
Dejad que acabe sin levantar el telón, porque sospecho que detrás se esconde un domingo.




jueves, 23 de julio de 2015

Pesos


Verano en Madrid, no hay calor más sofocante.

A partir de los 18, no tienes excusas para no estar haciendo algo con tu vida.
Como si seguir viviendo no fuese excusa suficiente.

Tengo ojeras de 20 años mal dormidos
y dos padres preocupados por 30 años de más.

En mi futuro, aún a veces, mandan ellos.
En la autodestrucción, tengo todos los derechos reservados.

Ellos insisten cada fin de semana en el: ''Pati, por favor, cuídate''
y yo me encierro un poquito más en el: ''no os preocupéis, mi única preocupación es cuál será el próximo libro que me lea''.

Nunca me he empeñado en la búsqueda de la felicidad,
pero las Autoridades Sanitarias deberían recomendar huir de Madrid al menos una vez al mes.

Lucas Colman dice que ''somos tan fugaces que mejor darse prisa y prestar atención'',
tengo la esperanza de vida tan baja como para decidir que madurar no vale la pena.
Con el último cigarro del día, me pregunto dónde van los años de aquellos que se fueron antes de tiempo.

Sé que he perdido la inocencia porque la encuentro siempre en ''Platero y yo''.
También era verano, pero hacía menos calor.
Tenía siete años y llevaba la falda separada de las rodillas a la misma distancia que había entre mis paletos.
Sospecho entonces, que la perdí aquel otro verano en la que me la levantaron dos palmos por encima de las caderas.

A partir de los 18, no tienes excusas para no estar haciendo algo con tu vida.
Como si seguir viviendo no fuese excusa suficiente.

Tengo ojeras de 20 años mal dormidos,
pero también ''tengo acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo''.
Y me parece excusa suficiente para llegar a la muerte todavía vivo.

Se va el caimán


Habláis de las drogas como si no os fueran a arruinar la vida.
Que sí, que un porro es un porro
pero que a veces no llegáis a los 20
y puedo ver como se os abren las grietas de los ojos
al exhalar la última calada.

Carlos me dijo un vez que cada uno escribe de lo que sabe,
es entonces cuando me asaltan un millón de dudas.
¿Qué coño hacemos escribiendo de amor?

Lo confundimos con cualquier sentimiento.

Porque es más fácil estar enamorado que estar solo,
o reconocer un corazón roto al despecho.

Está claro que las palabras tienen suficiente poder
para que ciertos conceptos sean inamovibles.
Y puedes grabar un CD con tus mejores orgasmos
o frotarle tan fuerte el sexo que te creas con derecho a pedir un deseo.
Pero al final del día sólo te queda esperar un ''te quiero''
con el que poder digerir todo ese semen.

No es más que eso,
un final feliz distinto al que esperabas.

Maravilloso, sois las nuevas parejas de moda.

Creo que Carlos está equivocado,
que escribimos lo que la gente quiere oír.
Estamos prostituidos en tantos aspectos,
que ya no sentimos las llagas en las rodillas.

Supongo que lo importante es caer bien, en todos los sentidos.
Luego llega alguien a cagarse en todo lo cagable
y casi se le pone a rezar tres ''padre nuestros'',
se murmura y entre dientes se pide otro tercio.
Que lamer culos da mucha sed.

Y mientras seguimos de cara a la barra
alguien casado de tragar se marcha sin decir adiós;
y no nos importa,
no es más que otra plaza vacante
a la espera de la copia, de una copia, de una copia...

Alabado sea Óscar Aguado
y que nos follen a todos.

sábado, 27 de junio de 2015

Mira mamá, sin manos


No sé cuantos se habrán cortado intentando recoger mis fragmentos por el camino.
Tampoco sé si lo correcto es pedir perdón o darles las gracias;
o simplemente acercarme su herida a la boca.
Ya lo dijo Tyler :''todos estamos hechos de la misma materia orgánica en descomposición''.

Donde vivo hay una niña pequeña con problemas mentales.
No sé si tendría que usar algún eufemismo para referirme a ello,
tampoco me importa,
una palabra no va a cambiar la realidad.

La oigo gritar todas las mañanas en el jardín con los ojos y los brazos perdidos.
Hay gente que la mira con hastío,
pero la mayoría son otros padres que la miran con pena y cierto alivio,
supongo que porque no es uno de sus hijos.

A veces, cuando coincidimos, me gusta poner música en alto.
No sé si porque la música amansa a las fieras
o porque entonces cuando agita los brazos parece que esté bailando,
parece que esté menos enferma.

La otra noche me acordé de ella mientras me atacaba una verborrea de palabras tropezando.
Y ellos me miraban también entre pena y alivio.
Porque siempre quieren verte bien,
pero nunca mejor que ellos.

A todos nos gusta creer en la superación,
pensar que mientras haya vida aún estamos a tiempo de triunfar.
Pero tengo el teléfono lleno de notas de auxilio y te quieros sin enviar
que demuestran que no lo he superado.

Muchos no recuerdo para quién eran.
Quizá fueran para mí.

Ya sólo sonrío a los libros,
el resto del tiempo enseño los dientes.

Me aburro rápido del juego de las felicidad,
pero podéis seguir tirándome de las comisuras.
Supongo que seguiré gritando y agitando los brazos
hasta que alguien, en vez de mirarme, me escuche
y venga a bailar conmigo con sus mejores zapatos de clown
o me diga que no me preocupe,
que sabe curar las heridas sin usar las manos.